El Ministerio de Justicia y del Derecho, como entidad encargada de formular y coordinar la política sobre drogas del país, pone especial empeño en la generación de conocimiento sobre las distintas manifestaciones como la producción, el tráfico y el consumo de sustancias psicoactivas, con el objetivo principal de que con base en esta evidencia se tomen las decisiones de política más pertinentes.

En este contexto, se presenta el informe del II Estudio epidemiológico andino sobre consumo de drogas en la población universitaria de Colombia, 2012, elaborado en el marco del Programa Antidrogas Ilícitas de la Comunidad Andina – PRADICAN, con el concurso del Ministerio de Justicia y del Derecho y la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas CICAD/OEA, con el objetivo de conocer la magnitud y características del consumo de drogas en esta población. Particularmente, en el área de consumo de drogas en el marco la Política Nacional de Reducción del Consumo de SPA y su impacto, el país viene realizando esfuerzos por lograr la actualización periódica de los estudios en poblaciones claves. En efecto, con apoyo de entidades como el Ministerio de Salud y Protección Social, el Ministerio de Educación Nacional, el ICBF, entre otras, se cuenta ya con estudios en población general, escolar, adolescentes en conflicto con la Ley, etc. con metodologías estandarizadas y validadas internacionalmente, que nos permiten comparar los resultados en el tiempo y con otros países Los resultados de este y otros estudios en universitarios señalan que existen consumos preocupantes de sustancias ilícitas, el 16.4% de los estudiantes declaró haber usado alguna droga ilícita como marihuana, cocaína, lsd y éxtasis, entre otras. En cuanto al consumo de alcohol el 85% reportan haber consumido bebidas alcohólicas en el último año y el uso de tabaco en el último mes fue declarado por el 19% de los estudiantes encuestados. Los datos confirman también que se puede mejorar la oportunidad y calidad de la prevención, sólo el 35% de los estudiantes encuestados reportan que recibieron orientación formal sobre el consumo, aunque el 73% recibieron información del tipo charlas o talleres. Por ello, me complace especialmente entregar este insumo a las universidades, esperando que contribuya a orientar sus programas de bienestar universitario, donde ya la prevención del consumo de sustancias es una prioridad. Así mismo, este estudio aportará al Ministerio de Educación Nacional, al Ministerio de Salud y Protección Social, a los Comités de Prevención departamentales y municipales, y a todas las autoridades vinculadas, así como expertos, investigadores, ONG y comunidad en general. Como es política del Observatorio de Drogas de Colombia, las bases de datos de los estudios están disponibles para los investigadores interesados en hacer análisis secundarios. Por último, la invitación es a promover procesos de discusión y reflexión que conlleven a recomendaciones y al diseño de estrategias que permitan mejorar la intervención del consumo de drogas en los estudiantes universitarios.

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