Escrito Por: Leonardo Aja Eslava Ps

Experto en drogodependencias

Corporación Buscando Ánimo

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En días recientes se generó un alboroto por la expresión del señor ministro de Salud, el Dr. Alejandro Gaviria, afirmando que el uso de la marihuana es menos nocivo que el del alcohol y cita para ello, una publicación en la prestigiosa revista de medicina “Lancet” acerca del tema. Como marco de referencia, está un proyecto de ley que intenta reconocer y reglamentar el uso medicinal de la hierba, específicamente, como analgésico paliativo en los casos de los llamados pacientes terminales.

Antes de continuar, aclaramos: la discusión puede terminar en no más de tres frases, si se asume una posición fría y desapasionadamente lógica, soportada en argumentos con coherencia y pertinencia, según el tema a tratar. O podría ser una discusión larga, árida pero sobre todo, infecunda, si se asume una posición amparada en prejuicios, creencia personal y supuestos. El lector escogerán la posición que guste, pero no puede esperar un resultado diferente al del punto de vista que se vaya a asumir.

Lo primero, afirmar que el uso del alcohol puede ser más peligroso que el de marihuana, es un argumento absolutamente impertinente (no tiene pertinencia con el tema a tratar) en cuanto al uso medicinal de la marihuana se refiere. ¿Por qué? El criterio de si una sustancia tendrá un uso medicinal y por lo tanto, se le pase a llamar medicamento, no está sujeto al nivel de peligrosidad de su empleo. El criterios está más sujeto a si dicha molécula, compuesto, hierba o lo que se pretende usar, cumple satisfactoriamente con unos resultados curativos o de tratamiento deseados. Si la sustancia es más o menos peligrosa que otras, no forma parte del criterio para determinar su uso medicinal.

Segundo, en la actualidad existen algunas sustancias coloquialmente llamadas “drogas” que tienen usos medicinales y no son cuestionadas por ello: la morfina se sigue usando hoy por hoy como analgésico y es altamente adictiva; hasta hace unos años, la cocaína se usaba como analgésico local y vasoconstrictor en cierto tipo de cirugías. Se dejó de emplear, no porque fuera sustancia materia de abuso, sino porque se fabricaron sustancias que cumplían mejor con dicha función. Dentro del arsenal farmacológico de los psiquíatras, existen enormes cantidades de sustancias que tiene uso médico y sin embargo, muchas de ellas son de altísima peligrosidad por su uso inadecuado.

Tercero, no podemos poner en la misma balanza el uso medicinal y el uso recreativo que se pueda hacer de una sustancia. Si no, veamos que sucede con otros compuestos distintos a la marihuana. Según el último estudio Nacional de Consumo de Sustancias, publicado el presente año, cerca de 120.000 personas han hecho uso sin prescripción médica de las llamadas pastillas tranquilizantes en el curso de los últimos doce meses. ¿Algún médico afirmara que los tranquilizantes son sustancias inofensivas? Para nada, pueden llegar a ser altamente peligrosos y sin embargo se usan. Jamás se ha puesto en discusión su nivel de peligrosidad como criterio para su uso médico. O vamos al otro lado: ¿Entraremos a prohibirlos en tanto que hay personas que hacen uso abusivo de ellos? Entonces, si el criterio es el abuso y la peligrosidad, ¡qué estamos esperando para prohibir el alcohol!

Por lo tanto y ratificó, hacer la comparación entre la peligrosidad de la marihuana y el alcohol, es un hecho improcedente que no ayuda para determinar el posible uso medicinal que la marihuana pudiera llegar a tener en nuestro país. La discusión sobre las propiedades farmacológicas de la marihuana (o cualquier otra sustancia) y sus posibles usos medicinales, es exclusiva de toxicólogos, químicos farmaceutas, médicos internistas y demás que tiene que ver con la determinación de los criterios científicos de sus usos terapéuticos. El problema es que ya se está volviendo norma que la ciencia está siendo permeada por intereses de tipo económico y político, entre otros. Lo anterior desafortunadamente, le resta imparcialidad y objetividad, que son dos de los estandartes que la ciencia pretende enarbolar, y hoy cada vez más, de manera muy cuestionada.

Ya finalizando y ahora acudiendo a otra forma de argumentación, pretender comparar la peligrosidad del alcohol y la marihuana, siendo como criterio último la capacidad para causar la muerte, es exactamente equivalente a comparar un cáncer de pulmón con un herpes genital. Cualquiera sabe, que nadie se muera por herpes genital, en cambio sí por el cáncer de pulmón. Entonces, en tanto que el herpes no te mata, ¿es menos grave su padecimiento? ¿Insistiremos menos en su prevención? ¿Dejaremos de buscar curaciones frente a el? La respuesta es negativa en todos los casos.

Existe otra dimensión para determinar peligrosidad de una sustancia y es el impacto que causa en la calidad de vida del sujeto, pero esta es ya otra discusión y nuevamente, que no versa primariamente sobre los usos medicinales que pueda tener.

Marihuana y usos medicinales: ¿Debate infecundo o posibilidades de acciones paliativas?
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